por Leonardo Boff
La pascua es una fiesta común a judíos y cristianos y encierra una metáfora de la actual situación de la Tierra, nuestra devastada morada común. Etimológicamente, pascua significa paso de la esclavitud a la libertad y de la muerte a la vida. El Planeta como un todo está pasando por una severa pascua. Estamos dentro de un proceso acelerado de pérdida: de aire, de suelos, de agua, de bosques, de hielos, de océanos, de biodiversidad y de sostenibilidad del propio sistema-Tierra. Asistimos aterrados a los terremotos de Haití y de Chile, seguidos de tsunamis.
¿Cómo se relaciona todo eso con la Tierra? ¿Cuándo van a terminar las pérdidas o hacia donde nos podrán conducir? ¿Podemos esperar, como en la Pascua, que después del Viernes santo de pasión y muerte, irrumpa siempre nueva vida y resurrección?
Necesitamos una mirada retrospectiva sobre la historia de la Tierra para que nos arroje alguna luz sobre la crisis actual. En primer lugar, hay que reconocer que terremotos y devastaciones son recurrentes en la historia geológica del Planeta. Existe una «tasa de extinción de fondo» que se da en el proceso normal de la evolución. Las especies existen durante millones y millones de años y luego desparecen. Es como un individuo que nace, vive durante un cierto tiempo y muere. La extinción es el destino de los individuos y de las especies, también de la nuestra.